Nos ponemos al volante del XEV Yoyo, el ‘chico molón’ que quiere revolucionar la movilidad eléctrica en la ciudad

Hemos acudido a la presentación del nuevo XEV Yoyo, una curiosa y atractiva solución de movilidad eléctrica que quiere hacerse hueco, y mucho, en los grandes núcleos urbanos.

Este modelo pertenece a la marca italiana XEV y es distribuida en España y Portugal por Elecmobility, una compañía que, aunque se creó a finales de 2019, está formada por un grupo de empresas con amplia experiencia en la distribución y comercialización de vehículos. El proyecto Yoyo, por su parte, está participado por inversores italianos, chinos y americanos a través de la mencionada marca XEV, y tiene un largo recorrido porque ya se anuncian nuevos modelos para los próximos años.

¿Y qué es exactamente el Yoyo? Es un vehículo con homologación L7, es decir, que se trata de un cuadriciclo pesado que en España se puede conducir a partir de los 18 años con licencia B. En otros países como en Italia, Francia o Portugal, se acoge a la licencia B1 y está abierta a los usuarios de 16 años en adelante.

Posicionado en un segmento poco explotado, al menos actualmente, el Yoyo estaría en el término medio entre un Citroën Ami (cuadriciclo ligero, con licencia de AM) y un Smart (turismo, con licencia de coches B).

Puesto en contexto, vamos con el producto en sí. El Yoyo es un biplaza eléctrico de 2,53 metros de largo, 1,5 de ancho y 1,56 de alto. El diseño es de estilo italiano, vanguardista, y lo cierto es que resulta muy llamativo. El monocasco está realizado en acero, tiene zonas reforzadas para hacerlo más seguro y exteriormente se vale de elementos de plástico de distintos colores para dotarlo de mayor diferenciación.

Por dentro, a pesar de su contenidas dimensiones, la inclinación del parabrisas y el profundo salpicadero dan una gran sensación de amplitud. Delante del volante no hay nada, ni si quiera un mínimo cuadro de instrumentos, y todo pasa a una pantalla central (de 7 o 10 pulgadas) que se complementa con un soporte para colocar un smartphone y conectarlo por USB o Bluetooth. Bajo la pantalla está el botón de arranque y los mandos del aire acondicionado. En cuanto a acabados, abunda el plástico duro y hay embellecedores de color que le dan un aspecto más desenfadado al habitáculo. Detrás, el maletero tiene un espacio de 180 litros.

El peso en vacío de este vehículo es de tan solo 450 kg, y uno de los elementos que lo distingue de otros microcoches urbanos es que en la parte inferior trasera tiene tres módulos de batería fácilmente extraíbles e intercambiables (eso sí, pesan 24 kg cada una), aunque por supuesto también se puede conectar a la red mediante un enchufe convencional o a un punto de carga con cable tipo 2 (Mennekes). La autonomía del Yoyo se cifra en 150 km en ciclo urbano, y el tiempo de recarga está en torno a las 4 horas en un enchufe doméstico.

La conducción del Yoyo, tras una muy breve toma de contacto de poco más de 2 km, es como la de cualquier otro vehículo eléctrico. Es totalmente automático y tiene dos modos de conducción, Normal y Sport, que se activan girando un mando situado en una consola elevada entre los asientos. El primero funciona como un modo “Eco”, apenas tiene tirón y progresa de forma lenta, mientras que el programa Sport muestra una respuesta más viva y propia de los coches eléctricos, incluso bastante considerando que el motor solo tiene 7,5 kW (10 CV) de potencia nominal.

La postura de conducción es cómoda y la dirección suave. Aunque no resulta estrecho, el brazo izquierdo tropezaba a menudo con uno de los embellecedores de las puertas. El tacto del freno es duro y hay que pisar con determinación para detener el coche, pero es una cuestión de hábito. Sí que nos ha resultado algo intenso el silbido del motor –el que sirve para alertar a los peatones de la presencia del coche– en el interior, si bien este no es continuo.

Por lo demás, circula con agilidad, la suspensión no parece demasiado dura, maniobra bien y la velocidad máxima que alcanza –aunque no hemos tenido ocasión de comprobarlo– es de 90 km/h, lo que permite hacer trayectos por carretera o autovía si se vive cerca de una gran ciudad.

El precio oficial del Yoyo parte de los 12.690 euros, alto para no ser un turismo, pero con campañas, financiación y ayudas del Moves III se queda en 10.690. Se puede adquirir vía internet y mediante una red de concesionarios que de momento tiene presencia en Madrid, Barcelona, Cádiz, Málaga, Sevilla, Burgos, Vitoria, La Rioja y Comunidad Valenciana.

Del equipamiento y accesorios de este cuadriciclo destacan las luces LED diurnas y Full LED traseras, frenos de disco con ABS, sistema de apertura y arranque sin llave, aire acondicionado y calefacción, espejos y elevalunas eléctricos, pantalla multimedia (hasta con navegador) o la posibilidad de conectarlo a un dispositivo móvil mediante una aplicación y controlar algunas funcionalidades.

Indudablemente, su sistema de intercambio de baterías es un gran valor añadido, y en Italia ya se ha desarrollado una red para que se puedan sustituir y tener el coche recargado en solo 4 minutos. También destaca la posibilidad de personalizar varios elementos del coche mediante piezas impresas en 3D, un gran e innovador recurso para decorarlo al gusto del cliente.


Source: Coches

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