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Manuel espera el arreglo de su Exeo: "Me engañaron una vez, no quiero que vuelvan a hacerlo"

HÉCTOR M. GARRIDO

Volkswagen

Hace siete años, Manuel G. Fernández fijó la vista en un anuncio. Estaban en su hogar en proceso de cambiar de automóvil, así que cuando vieron aquel flamante Seat Exeo en la publicidad, pensó que había encontrado el coche perfecto. «Tenía buenas prestaciones y me sorprendió que con tanta potencia fuera tan ecológico«, recuerda este técnico de comunicaciones de 53 años y residente en una urbanización de Dos Hermanas, cerca de Sevilla.

Cuando fue al concesionario le reafirmaron en las bondades del coche. Y le hicieron un buen precio. El auto costaba 28.600 euros pero con el plan 2000 E de 2010 —una ayuda estatal a la compra de vehículos condicionada a desguazar otro antiguo— se le quedaba en 26.125.  No se lo pensó más. Firmó la compra y en enero de 2010 ya disfrutaba al volante de su coche diésel de 143 caballos de potencia.

«Pero no solo era la potencia, tengo una conciencia ecológica y me llamó la atención que fuera un coche con bajas emisiones«, explica Manuel. «En casa tenemos una placa solar para calentar el agua y procuro en la medida que puedo dejar el planeta limpio para los que vengan detrás. Me extrañó que tuviera más de 140 caballos y fuera tan ecológico, pero supuse que esto lo controlaba la administración y que no había motivo para dudar».

Lamentablemente, sí había motivo para desconfiar. En septiembre del año pasado se desveló el mayor escándalo en el historia de Volkswagen: la manipulación de las centralitas de sus motores diésel EA189 para engañar a los homologadores oficiales en las pruebas de certificación. El software  detectaba si el coches estaba siendo examinado en rodillo y rebajaba sus emisiones a niveles inferiores de los reales en carretera. Es decir, los coches eran más sucios de lo que se estaba vendiendo a los clientes y el óxido nitroso emitido (NOx) era superior al permitido.

«Ya me han engañado una vez, no quiero que lo hagan otra»

Volkswagen admitió entonces que más de 10 millones de coches equipaban esos propulsores manipulados en todo el mundo. Casi 700.000 de ellos se vendieron en España y cinco marcas del grupo se vieron afectadas. Una de ellas, la española Seat. Y entre los modelos afectados por el fraude está el Exeo que compró Manuel en 2009 pensando que era un coche más limpio de lo que era en realidad.

«Me siento absolutamente estafado y en indefensión», cuenta este sevillano que se ha adherido junto a otras 7.000 personas a la demanda conjunta que prepara la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). «No es solo por motivos ambientales, es que el trato no ha sido correcto en absoluto. Solo recibí un e-mail en diciembre, tres meses después de desvelarse el fraude, para decirme que mi coche estaba entre los afectados».

Desde hace cinco meses, Manuel no ha vuelto a saber nada más ni de Seat, ni de Volkswagen, la casa matriz. Y nadie le ha llamado aún para decirle que su Seat Exeo, de dos litros de capacidad, es uno de los cinco modelos que según Volkswagen se están llamando ya a revisión, junto al Amarok (de la marca Vehículos Comerciales, que empezó a repararse en febrero) y tres modelos de Audi: el A-4, A-5 y Q-5.

Han pasado nueve meses ya desde que se destapó el escándalo, pero ahora Manuel duda de si quiere reparar el coche cuando lo llamen a taller, una trámite que en su modelo dura media hora y consiste en reprogramar la centralita. «Antes me gustaría hacer una auditoria previa. Que me calculen su potencia y consumo actual y después poder compararlo con las prestaciones del coche cuando salga del taller para verificar que no aumenta el consumo. Ya me han engañado una vez, no quiero que lo hagan otra«.

Source: Coches

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