Mié. Abr 24th, 2024

Las bicicletas eléctricas están de moda y cada día son más los aficionados que optan por estas versiones. Una de las pegas es que resultan muy caras y es por ello que adaptar la bicicleta de toda la vida o una seminueva para su uso eléctrico con un simple kit de asistencia al pedaleo –formado por un pequeño motor y una batería- se haya convertido hoy en una opción económica y muy valorada por el ciclista. Sobre todo, y con el precio por las nubes de los combustibles, para convertirla en un medio de transporte alternativo al coche en ciudad.

Aunque no elimina la necesidad de pedalear, el sistema permite hacer menos esfuerzo sobre la bicicleta, realizar más kilómetros, aumentar la velocidad, practicar deporte aunque no se esté en buena forma física o disponer de un medio de transporte urbano sin necesidad de llegar sudado al trabajo, entre otras cosas.

«La demanda hoy es importante», afirma José Manuel Tomé, de la tienda zaragozana La Pomada, porque «supone el primer paso al mundo de la bicicleta eléctrica».

No todas las bicis valen

No todos los modelos tradicionales son susceptibles de su modificación. «Es importante que la bicicleta original se encuentre en buen estado y que el usuario esté contento con su uso porque la transformación le permitirá ir más lejos, a más velocidad, pero también con un mayor peso, aproximadamente de «entre cuatro y cinco kilos», afirma Tomé.

El kit consta de un motor (que se puede montar en una de las dos ruedas o en el eje central) y de una batería que, a su vez, puede ir en el cuadro, montada en el portabultos o incluso bajo el sillín. También incluye un ‘display’ o pantalla desde la que el usuario puede configurar la asistencia eléctrica y otros parámetros. El equipamiento varía en función de que se trate de una bicicleta urbana o de montaña.

Para la ciudad, la pila de 11 amperios, que se puede cargar en un enchufe doméstico en un tiempo de unas seis horas, es suficiente para realizar entre 60 y 80 kilómetros sin necesidad de recargar.

La de montaña, pensada para salir al campo con terrenos más abiertos e irregulares, necesita una batería de un mínimo de 15 amperios.

El precio, orientativo, para transformar una bici urbana tradicional en una eléctrica con puesta a punto incluida arranca en los 650 euros, casi la mitad de lo que vale una que sale de fábrica a pilas. La diferencia del coste es mayor en relación con las deportivas o todoterreno, cuyo precio ya supera con creces los 2.000 euros.

Plazo de entrega del kit

El plazo de entrega de la instalación de un kit se encuentra entre las seis y las ocho semanas debido a la actual escasez de baterías en el mercado.

«En general, el usuario que busca una adaptación de su bicicleta es un cliente poco maduro aún en el mundo de la eléctrica, alguien que busca un medio de transporte cómodo para ir al trabajo sin necesidad de morir en el intento o hacer recados y que, además, no quiere gastarse entre 1.500 y 1.800 euros que cuesta una a pilas original porque no sabe aún si se adaptará finalmente o no al cambio», afirma Tomé.

El prototipo de ciclista que busca el kit es un hombre de más de 50 años, aunque en bici urbana son más las mujeres que se inclinan por esta opción. El mundo de la deportiva o de montaña es más bien masculino, hombres que han perdido temporalmente la forma física y la eléctrica les va a permitir seguir practicando el ciclismo y, de paso, llegar más lejos.

Pese al éxito de la bicicleta eléctrica, la tradicional no va a desaparecer. Así lo afirma Tomé, ya que «no tiene competencia por precio, mantenimiento y, además, al ser más barata preocupa menos el posible robo, aunque con un buen sistema de seguridad cada día es más difícil que se te lleven también la eléctrica».


Source: Coches

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por admin

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