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Coches sin conductor: una tecnología sin fecha de salida

GUILLE LLOPIS

  • Las compañías automovilísticas empiezan a introducir funciones autónomas en sus coches, pero circular sin conductor todavía queda lejos.
  • El pasado noviembre, un Citroën autónomo realizó a modo de prueba el trayecto entre Madrid y Vigo sin ninguna incidencia.
  • Cien Volvos autónomos circulan por las calles de Suecia para comprobar su fiabilidad en un entorno de tráfico urbano real.

Interior del Tesla Model S

El actual mercado automovilístico comienza, poco a poco, a ofrecer vehículos que, si bien todavía no son capaces de conducir por sí mismos, sí disponen de algunas funciones que liberan al conductor de ciertas responsabilidades al volante. Coches que aparcan solos o que (como el Mercedes Clase E) circulan de manera prácticamente autónoma por autovía, avisando al conductor de salidas involuntarias de la calzada incluso cuando no hay líneas pintadas: avances que acercan progresivamente a la realidad el coche que no necesita interacción humana para llegar del punto A al punto B.

Hace algo menos de un año, un coche sin conductor realizó un viaje de prueba entre Madrid y Vigo. Un trayecto de cerca de 600 kilómetros cubierto por un prototipo de vehículo autónomo fabricado por el grupo PSA (Peugeot y Citroën) poco después de que la DGT hiciese pública la autorización a este tipo de automóviles para realizar trayectos de prueba en vías abiertas a la circulación. A estas pruebas se han sumado distintas marcas: Mercedes ha ensayado en Holanda viajes cortos con su autobús autónomo o también para transporte público en San Sebastián, donde se está probando el autobús municipal sin conductor.

Las compañías ya están moviéndose para adaptarse a este joven nicho de la industria. Más allá de ejemplos de pruebas puntuales, marcas como Volvo (ya tiene cerca de un centenar de coches autónomos circulando por Suecia a modo de test), Kia (anunció que vendería coches completamente autónomos en 2030) o Nissan (con el futuro lanzamiento de su sistema de conducción inteligente IDS) comienzan progresivamente a implementar en sus últimos modelos elementos que convierten los vehículos en parcialmente autónomos antes de que tengan lista la tecnología para lanzarse de forma definitiva al mercado con sus coches inteligentes.

Percepción en España

Según datos de un estudio del Observatorio Cetelem (página 40) el 80% de los españoles está convencido de que el coche autónomo será una realidad tarde o temprano. Paradójicamente, los ciudadanos de tres de los mayores productores de automóviles a nivel mundial, Japón, Estados Unidos y Reino Unido, son los que menos optimistas se muestran al respecto, con poco más del 60% de media. De hecho, un estudio previo realizado por la empresa especializada QÍNDICE reflejaba que un 42% de los españoles se fia igual de un coche sin conductor que de uno común.

Una de las grandes cuestiones acerca de este tipo de vehículos es su seguridad. El pasado mes de julio fue noticia la muerte del ocupante de un coche con piloto automático que circulaba por Estados Unidos. Un 37% de los conductores encuestados reconoce que le preocupa la seguridad al volante de este tipo de vehículos aunque su tecnología le permita, por ejemplo, llevar a su ocupante a urgencias por sí mismo en casos extremos.

Un estudio realizado por el Virginia Tech Transportation Institute en el que también participó Google, sin embargo, asegura que los futuros conductores de coches autónomos no tienen que preocuparse tanto por su seguridad: estos vehículos son, según los datos que arrojan, un 25% más seguros que los convencionales. Los conductores de coches convencionales tienen 4,2 accidentes por cada 1,6 kilómetros rodados; los coches autónomos, 3,2.

La posibilidad de viajar en un coche sin necesidad de manejar sus elementos y estar pendiente del tráfico abre, además, todo un abanico de actividades a realizar mientras se circula. Liberados de la responsabilidad de conducir, el estudio realizado por Cetelem refleja distintas conductas que los ocupantes de los vehículos realizarían durante sus desplazamientos: un 36% de los españoles encuestados responde que aprovecharía para dedicar algo de tiempo al ocio (el primer muerto por accidente de un coche autónomo podría haber estado viendo Harry Potter); un 39% hablaría con otros pasajeros; un 33% optaría por el descanso; un 23% emplearía el trayecto para trabajar y un 28%, poco más de la cuarta parte, estaría atento al tráfico.

La gran cantidad de sistemas informáticos y tecnología que las compañías necesitan para hacer funcionar este tipo de vehículos ha provocado una diversificación en el mercado: las marcas automovilísticas tendrán que competir, además de entre ellas, con empresas tecnológicas que han dedicado parte de sus recursos a la investigación en esta materia. Uno de los gigantes tecnológicos a nivel mundial, Google, está siendo pionero en la creación de su propio coche autónomo, en el que lleva trabajando desde 2009.

Este prototipo utiliza un complejo sistema de sensores y software para detectar todo lo que le rodea. Puede predecir el peatón que va a cruzar la calle, el ciclista que va a aproximarse o la ruta más óptima para adecuar su trazado y velocidad a las necesidades de cada trayecto. Estos modelos, que ya han recorrido un millón y medio de millas por calles y ciudades estadounidenses, tendrán legalmente el mismo trato que los de conductores humanos, según hizo público la National Highway Traffic Safety Administration norteamericana.

Aunque la mayoría de los encuestados por Cetelem sigue dando mayoritariamente la confianza a los fabricantes de automóviles a la hora de crear los coches autónomos, un 46% considera igualmente legítimas a compañías especialistas en tecnología para fabricar este tipo de vehículos. De hecho, en países como China o México consideran a las empresas tecnológicas del estilo de Google o Apple más legitimadas para crear estos vehículos que a las empresas automovilísticas tradicionales (hasta un 90% de chinos se muestra dispuesto a comprar un coche de Apple, por un 60% de españoles).

Así, aunque según esta encuesta a un 37% de los conductores les inquiete la futura aparición de coches totalmente autónomos (el dato se eleva hasta un 54% en Estados Unidos), la gran mayoría piensa que supone, además de un avance en términos de confort, un ahorro de tiempo y dinero, un paso adelante en cuanto a la seguridad e incluso un progreso para el ocio. Habrá que esperar unos años para ver cómo es y qué supone en realidad.

Source: Coches

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